Artículo para la
revista "Al menos 3" Intress Madrid.
Abril 2006
Parece que
fue ayer, pero casi hace tres años y
medio que estoy en el Centro de Rehabilitación
Laboral “Getafe” y lo que se asomaba
en aquel momento como un gran reto profesional,
coge más fuerza, cuando me doy cuenta
un día más del desconocimiento
que existe en relación a la inserción
y desarrollo profesional de las personas con
enfermedad mental. Cuando me refiero a este
desconocimiento, no estoy hablando solo de la
gente de a pie, a los que siempre nombramos
y culpamos por sus ideas erróneas en
muchas ocasiones, sino de profesionales que
trabajan en torno a colectivos en riesgo de
exclusión, familias, asociaciones, etc.,
todos ellos vinculados directa o indirectamente
con los problemas de salud mental de los ciudadanos.
La verdad
que este tipo de cosas son las que te desaniman
y que al mismo tiempo te hacen apostar más
por tu trabajo diario. En nuestro trabajo diario
apostamos día a día por cada una
de las personas con determinadas e individualizadas
dificultades de inserción, producidas
unas veces por el estigma social y otras por
la perdida de capacidades debido a la propia
enfermedad mental. Como profesional participas
en que cada persona consiga un puesto de trabajo
digno, y que, además de repercutir en
una mejoría psicopatológica, también
va a implicar un aumento de la calidad de vida
No entiendo, como después de un difícil
periodo de adaptación, pero con gran
éxito tanto por la evaluación
del propio trabajadador, como por parte del
empresario, se cuestiona la idoneidad del puesto,
no desde la opinión de la propia persona,
sino desde la valoración de profesionales
que no conocen el itinerario del trabajador,
y además se permiten generalizaciones
como “un enfermo mental no puede trabajar
de esto, o de lo otro”.
Si, parece increíble pero es cierto,
el desconocimiento de la enfermedad mental no
solo existe en la sociedad sino entre aquellas
personas que trabajan en entornos cercanos y
que hacen valoraciones del tipo de “ese
puesto no es adecuado para una persona con enfermedad
mental o ahora está estable pero si tiene
una crisis puede ser peligroso, etc.,”
cuando dicha persona trabajadora lleva un año
trabajando de manera optima y rentable tanto
para ella como para el empresario.,... . Por
desgracia esto ocurre y de manera más
habitual de lo que pensamos. Por eso día
a día debemos trabajar por la sensibilización
o por la no estigmatización y si por
la comunicación e información.
Aunque las generalizaciones son odiosas, permítanme
que ahora haga esta pequeña generalización
sobre el desconocimiento de muchos sobre la
empleabilidad o no de las personas con enfermedad
mental.
¿Dónde puede trabajar una persona
con enfermedad mental? ¿ Quien crea los
estigmas sociales? ¿ Donde entran a opinar
las personas con enfermedad mental? ¿Todas
las enfermedades mentales son iguales? ¿
Somos iguales o diferentes?.
Estas son algunas preguntas que dejo en el aire
y que son una fuente de reflexión, por
otro lado si quiero responder a la siguiente
pregunta:
¿Puede una persona con enfermedad mental
ser: Teleoperador@, médic@, cociner@,
diseñador@, carpinter@, jardiner@, administrativ@,
educador@, peluquer@, moz@ de almacén,
camioner@, soldador@, contable, ingenier@,...
?.
Mi respuesta, sencilla y clara es: SI.